El menisco desempeña un papel fundamental en la estabilidad de la rodilla, la distribución de cargas, la absorción de impactos y la protección articular. Históricamente, muchas lesiones meniscales se trataban mediante meniscectomía parcial, eliminando el tejido dañado. Sin embargo, la ortopedia moderna se centra cada vez más en la preservación del menisco siempre que sea posible.
Los avances en cirugía artroscópica y en los dispositivos de reparación meniscal han permitido reparar lesiones que anteriormente se consideraban irreparables. Como resultado, la reparación meniscal se ha convertido en uno de los procedimientos más frecuentes en medicina deportiva y artroscopia de rodilla.
Esta guía explica cómo funcionan los sistemas modernos de reparación meniscal, las técnicas disponibles y los factores que influyen en la selección del dispositivo.
El menisco cumple funciones esenciales:
Cuando se elimina una parte importante del menisco, aumenta el riesgo de degeneración del cartílago y osteoartritis a largo plazo.
Por ello, preservar y reparar el menisco se ha convertido en uno de los principales objetivos terapéuticos.
Las lesiones más frecuentes incluyen:
El patrón de la lesión influye directamente en la técnica de reparación y en la elección del dispositivo.
Un dispositivo de reparación meniscal es un sistema especializado utilizado durante cirugía artroscópica para estabilizar el tejido lesionado y favorecer la cicatrización biológica.
Estos dispositivos permiten:
Proporciona una fijación fuerte y excelentes resultados clínicos.
Frecuentemente utilizada para lesiones del cuerno anterior.
Actualmente es la técnica más utilizada gracias a los avances tecnológicos.
Ventajas:
Los dispositivos modernos utilizan implantes colocados a ambos lados de la lesión.
Estos implantes se conectan mediante una sutura de alta resistencia.
El cirujano ajusta la tensión para comprimir la lesión y estabilizar el menisco.
Esto crea un entorno favorable para la cicatrización biológica.
Los dispositivos modernos de reparación meniscal han transformado el tratamiento de las lesiones de menisco. Gracias a la combinación de técnicas mínimamente invasivas y sistemas avanzados de fijación, hoy es posible preservar tejido meniscal, proteger la articulación y mejorar los resultados funcionales a largo plazo.